Detrás de tu mirada


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Fines de semana, puentes, vacaciones: conflictos y posibles soluciones.

Captura de pantalla 2014-12-07 a la(s) 10.04.02Los fines de semana, los puentes y las vacaciones son momentos donde afloran con mayor intensidad los conflictos familiares porque es cuando pasamos juntos más tiempo. ¿Eres de las personas que temen esos momentos ? El puente de la Constitución es uno de los más largos porque se suele unir al de la Inmaculada ¿Cómo lo llevas este año? ¿Sientes que estás fracasando en la educación de tus hijos por la cantidad de discusiones que lleváis y todavía no ha terminado?

Cuando Thomas Alva Edison (1847-1931) inventó la bombilla, no le salió a la primera. Realizó más de mil intentos. Un día uno de sus discípulos le preguntó si no se desanimaba ante tantos fracasos. Y Edison respondió: “¿Fracasos? No sé de qué me hablas. En cada descubrimiento me enteré de un motivo por el cual una bombilla no funcionaba. Ahora ya sé mil maneras de no hacer una bombilla”.

A veces, con la educación de tus hijos puedes llegar a pensar que lo has intentado todo, pero que nada funciona y tienes, entonces, una sensación de fracaso. Pero, en este pensamiento tiene mucho que ver la percepción que tengas del error. Según Edison, una experiencia nunca es un fracaso porque siempre viene a demostrar algo.

En el caso de tus hijos, quizás, puede significar que, en el fondo, ante una situación conflictiva, ellos sólo estén proyectando algo que es tuyo. Pueden ser tus frustraciones, etapas de la infancia o de la adolescencia donde dejaste conflictos sin resolver, tus necesidades insatisfechas, etc. Naturalmente se trata de algo inconsciente.

Quizás parte de la solución sea, en esta situación, hacer caso a otro gran sabio, Einstein: Si quieres llegar a otro lugar, necesitas caminar por un camino diferente; así de simple.

¿Qué tal si, por ejemplo, te planteas que, en realidad, la Vida te ha traído a tus hijos para que sean tus maestros y eres tú el que tienes que cambiar primero?

Esta apasionante forma de resolver los conflictos puede sorprenderte tanto como la invención de la bombilla a los coetáneos de Edison, acostumbrados al fuego, las velas y las lámparas de aceite, como únicos medios de iluminación.

 

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¿De verdad funciona el Tapping?

Esta entrada cuenta la experiencia con el Tapping de una buena amiga. Hemos trabajado y colaborado juntas en varios proyectos desde hace algunos años y ahora, con Detrás de tu mirada, seguimos haciéndolo, aunque de otra manera. Laura Silva es psicóloga y trabaja especialmente con niños y adolescentes adoptados en Sevilla. También es madre adoptiva de dos preciosas niñas nacidas en Vietnam y en China. Os dejo con ella 😉

Captura de pantalla 2014-11-30 a la(s) 09.56.45“Hace algunos años Marga me habló del Tapping como técnica novedosa y terapéutica. En esos días vi algun video de you-tube y leí algo en internet, pero no seguí mirando, muy probablemente porque no era el momento. Aunque siempre estuvo en mi mente ya que Marga nunca me ha propuesto nada intrascendente o insustancial. Lo deje un poco aparcado ya que estaba inmersa en lecturas sobre constelaciones familiares (a las que también accedí a través de ella) y en técnicas o terapias efectivas para la adopción, tema que trabajo principalmente.

Cuando Marga me propuso estar en su presentación de la novela “Detras de tu mirada”, comenzamos a hablar de la novela y de cómo se parecían muchos contenidos emocionales de la pareja formada por Ana y Pablo a lo que a mí me estaba sucediendo en mi relación con mi segunda hija, recientemente llegada de China. Marga entonces me propuso trabajar estos “conflictos internos” que tenía respecto a “mi” con mi hija, pues así lo veo ahora; mis conflictos propios que resonaban muy mucho en algunas de sus actitudes o conductas.

Así que retomé el Tapping. Leí en internet algunos artículos y me descargué un libro. Me atrapó la conexión que tiene con la medicina China y la acupuntura, técnicas que ya he probado en mí misma otras veces y me gustó la idea de traer el conflicto al presente y con ello hacerlo consciente por un lado y el no pronunciar en negativo, por otro.

Así, una mañana en casa relajada (las niñas en el colegio y guardería) comencé a buscar esa frase con la que trabajar esa relación con mi pequeña que tanto me estaba moviendo interiormente. Me costó encontarla por dos cuestiones, el no pronunciar en negativo y porque intentaba llevar el conflico a mi terreno en esa frase y no dejar la responsabilidad en mi hija. Eso es algo que ya tenía claro, una niña de dos años recien cumplidos no podía sostener el conflicto que, sin duda, era mío.

Encontré esa frase que se refería a mí y mi capacidad de “ soportar” un determinado carácter o forma de ser que, a veces, plantea. Al nombrar la frase ya me sentía extraña, pero la sentía mía y apropiada a lo que estaba viviendo.

Comencé por decir: “Me cuesta soportar la….. , pero me acepto como soy”….. ¿De verdad me acepto como soy? Primera cuestion que surgió enseguida. Continué, recordando eso sí, cada nueva frase que surgía, en los siguientes puntos. Eliminando el “ me acepto como soy” me sentía más cómoda. Una vez terminada la primera parte, fue muy curioso ver cómo esa frase había cambiado el sentido para mí y mi hija en ella perdía fuerza; una fuerza que caía en mí misma. Sólo hice tres series de esta frase pero hice algunas más con al menos 4 o 5 pensamientos que surgían al hacerlo. Ni imaginaba al principio la de gente de mi entorno y las cosas de mí misma que iban apareciendo a la vez que ni me acordaba de mi hija.

Cuando fui a darme cuenta llevaba más de media hora en ello y tenía que salir al colegio a por las niñas. Recogí primero a la peque en la guarde y mi mirada cambió al sólo verla. Después, almuerzos y trabajo, llegar de vuelta a casa y jugar un poco con ellas, duchas, cena….. y cuando reparé en que esa mañana había hecho Tapping pensé en ello….. fue increíble porque al pensar en aquella primera frase pensaba… ¿Cómo tenía esa opinión antes? No me identificaba con esa frase ni a mí misma ni a mi hija y nuestra relación.

Lo más destacable para mí fue la rapidez. Con esto no quiero decir que no surja el conflicto en mi día a día con ella. Lo que ha cambiado es mi forma de verlo, de entenderlo y lo más importante de sentirlo. Lo cual modifica mis respuestas y con ello nuestra relación. Sin duda ha cambiado “mi mirada” y justo lo redescubro al escribirlo. La magia de ello es que cuando un elemento del sistema hace algun cambio todo el sistema se mueve y eso ha ocurrido un poco en mi familia y en nuestras relaciones, de mi hija y mía, de mis hijas entre ellas, etc….

Pues como se puede ver, otra cosa que agradecer a “Detrás de tu mirada” , al Tapping y como no a Marga Muñiz. Gracias.”

Laura Silva.

 

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HISTORIA DE UNA PLANTA

Captura de pantalla 2014-11-27 a la(s) 14.32.10Todas las casas de mi calle tienen un naranjo en la acera, menos la mía. Pregunté una vez al jardinero del ayuntamiento por qué mi casa era la única de toda la calle que no tenía un naranjo y me dijo que la razón era porque debajo del espacio que debía ocupar pasaban unos cables y unas tuberías y que las raíces se enredarían en ellos.

El caso es que al poco tiempo vi que empezó a crecer una planta con flores amarillas y rojas preciosas. Pero mira por donde, al cabo de un tiempo de disfrutar de ella, al salir de casa ví que había desaparecido, con lo bonita que era. Así que pregunté de nuevo al jardinero qué había pasado y me dijo que lo han arrancado ellos, que allí no podía crecer nada por el tema de los cable. Para asegurarse de que no saldría más cubrieron con los mismos ladrillos que el resto del acerado el hueco que en principio habían destinado para plantar un naranjo.

Como me dio pena que arrancaran una planta tan bonita, cogí un esqueje de otras que había en la misma calle y la planté en el interior de mi patio pensando que de allí no la arrancarían. Pero nada, no había manera de que agarrara y no lo entendía porque las demás que había en la calle no es que la cuidaran mucho, pero allí estaban, preciosas.

Entonces me fui a un vivero y compré las semillas. La sembré en buena tierra, la regaba cuidadosamente, tenía la misma orientación que la que había crecido fuera en la calle, pero nada no había manera, aquella planta no crecía. En vista de ello decidí llevarla al lugar donde trabajo a ver si con el cambio conseguía que saliera y así fue, empezaron a verse unas pequeñas hojitas. Por fin lo había conseguido.

Pues mi gozo en un pozo porque eso fue todo, de ahí no pasaba y mira que la regaba y la cuidaba. Ya cansada y, viendo que con la llegada del verano, las vacaciones, el calor tan intenso que hace en verano en Sevilla, no había nada que hacer, me rendí.

A la vuelta de las vacaciones sólo tenía un pequeño tallo seco así que decidí arrancarlo, sacar la tierra de la jardinera donde la había sembrado y rellenar con ella un pequeño arriate que hay en el patio. Y me olvidé de ella.

Cual no fue mi sorpresa cuando con la llegada del otoño y las primera lluvias veo que ¡empieza a crecer la planta! ¡Y de qué manera! ¡a una velocidad impresionante! ¡Con lo que yo lo había intentado y ahora salía sola!

Entonces empecé a observar con detenimiento su proceso de crecimiento y ahora, tres meses después, no sólo se ha convertido en una hermosa planta con flores rojas y amarillas, sino que me ha permitido hacer muchos aprendizajes.

He aprendido que a veces, aunque nos empeñemos, no es el momento, porque en la naturaleza, como en la vida, todo tiene su tiempo. También he aprendido que el potencial estaba allí en las semillas, pero como no las veía, no creía en ellas. También he observado que quizás la jardinera tenía poco fondo y las raíces no tenían espacio suficiente para arraigar y por eso no crecía. También me he dado cuenta de que cuando empezaron a salir las primeras flores, me fijé en ellas, les presté muchas atención, las disfruté, incluso les hice fotos, pero no presté atención a los incipientes botones que tenían el potencial para convertirse en flores y que también estaban allí. Por eso, me sorprendió ver a los pocos días que la planta estaba cuajada de ellos, pero que no se veían si no te acercabas lo suficiente, si no ampliabas tu mirada más allá de la belleza de las flores ya existentes.

Y me puse a pensar cuántas veces no nos ocurre lo mismo en la vida, en la educación de los hijos, con los amigos, con las parejas, en el trabajo…Que todo el potencial está en ellos, aunque a veces no lo veamos… que, a veces, les ponemos límites tan estrechos, expectativas tan concretas, que no pueden crecer… otras veces es cuestión de tiempo y de paciencia, de ampliar la mirada más allá de las apariencias, de ver lo que nosotros tenemos que aprender en esa situación, de abrirnos, en definitiva, a que la vida nos puede deparar grandes cosas si confiamos en ella, si dejamos que nos sorprenda con el potencial que hay en cada planta, en cada hijo, en cada hija, en cada amigo, en cada profesor, en cada… y aquí cada uno puede poner lo que quiera…

Ese hijo que parece que no sale de una cuando se mete en otra; esa hija que parece que es incapaz de aprenderse la tabla de multiplicar; ese trabajo que parece no llegar o que cuando llega no es lo que esperábamos; esa amiga que parece que nos ha dejado tirada; esa pareja que nos tiene ya aburridos con las mismas historias de siempre.

Esta planta me ha enseñado muchas cosas, pero una muy especial: que nuestro mejor futuro ya existe, lo que pasa es que la mayoría de las veces no somos capaces de verlo.

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¿CONOCES LOS EFECTOS DE LA DESNUTRICIÓN EN EL RENDIMIENTO ESCOLAR?

El pequeño Yosef, al que vimos en la entrada anterior bastante asustado por las experiencias que tuvo que afrontar cuando un par de desconocidos y una niña aparecieron en su vida, ahora una vez instalado en su nueva familia tiene que enfrentarse a otro reto no menos complicado. La incorporación a la escuela.

Fue antes de lo que Ana y Pablo hubieran querido, pero por cuestiones del sistema educativo tuvo que ser así. Cuando al poco tiempo empezaron a surgir problemas decidieron consultar con Teodora Mun, que entre otros temas les habló de los efectos de la desnutrición en el rendimiento escolar del pequeño Yosef, un tema poco conocido pero fundamental para entender los problemas escolares de algunos niños y niñas adoptados. Si quieres saber más sobre la historia de Yosef la puedes encontrar en Detrás de tu mirada.

Captura de pantalla 2014-11-24 a la(s) 20.56.08Gracias a los avances en Neuropsicología hoy sabemos que la desnutrición pre y postnatal puede ser considerada un factor de riesgo y un predictor de bajo rendimiento escolar, ya que en esas etapas una nutrición adecuada es fundamental para el desarrollo cerebral. Sin embargo es uno de los factores que menos se tiene en cuenta a la hora de buscar las causas del bajo rendimiento escolar de muchos niños procedentes de adopción internacional.

La importancia de una nutrición adecuada empieza antes de nacer, con la nutrición de la madre. Las deficiencias nutricionales que durante el embarazo tienen mayor potencial para causar efectos adversos en los aprendizajes escolares son un inadecuado aporte de proteínas, así como una deficiente aportación de hierro y de yodo.

Estas carencias provocan dificultades en la coordinación visomotora y en la motricidad fina en general, así como pobreza de vocabulario, problemas de lectura, un umbral de atención bajo, trastornos de conducta, etc.

Por otra parte, la desnutrición ocurrida en los primeros años de vida tiene un efecto mayor que la ocurrida a edades más adelantadas, ya que puede ocasionar alteraciones que pueden ser permanentes e irreversibles. Entre estas alteraciones se encuentran valores bajos en las pruebas de lenguaje, en las perceptuales y de razonamiento abstracto, así como pobreza de memoria, labilidad emocional y falta de motivación.

En un estudio comparativo realizado en Chile entre dos grupos de escolares con y sin desnutrición en el primer año de vida, los resultados mostraron que los escolares que sufrieron desnutrición tenían un coeficiente intelectual 25 más bajo y su rendimiento escolar equivalente a la tercera parte del que presentaron los escolares no desnutridos.

UN EJEMPLO: EL CASO DE ETIOPIA

La dieta etíope está compuesta principalmente por cereales (maíz, sorgo, teff), cultivos de raíces y tubérculos (ensete, patatas, batatas), legumbres y semillas oleaginosas.

A pesar de la abundante población ganadera, el suministro alimentario procedente de productos pecuarios es muy limitado, especialmente en las áreas rurales, si exceptuamos las zonas nómadas donde la leche es uno de los componentes principales de la dieta.

Más de la mitad de los menores de cinco años y más de la cuarta parte de las mujeres en Etiopía son anémicos, siendo la causa principal la carencia de hierro debida al bajo consumo de alimentos de origen animal.

La carencia de yodo tienen aún una prevalencia elevada, en particular en las zonas montañosas del país. En 2005 sólo el 20% de los hogares consumía sal adecuadamente yodada.

La carencia de vitamina A es un grave problema de salud pública que afecta a los niños pequeños y a sus madres, llegando a alcanzar niveles alarmantes en Amhara y Tigray.

Según un informe de la FAO, la prevalencia de subnutrición en este país alcanza al 55% del total de su población, lo que significa que 36 millones de personas están subnutridas.

Captura de pantalla 2014-11-25 a la(s) 08.22.12El consumo de calorías por día en Etiopía es de 1.667, menos de la mitad de las calorías que consumimos en los países desarrollados.

CONCLUSIONES

– Todas estas circunstancias se consideran como factores de riesgo en cuanto a los aprendizaje escolares, ya que si un niño llega a la edad escolar después de haber sufrido desnutrición crónica en sus primeros años es probable que su rendimiento escolar se vea afectado negativamente en alguna forma e intensidad.

– Las alteraciones estructurales en el cerebro dependen de la duración y de la intensidad de la deprivación nutricional, así como también del estadio en el que se encuentre el cerebro en ese momento. El período de máximo crecimiento cerebral es el que ofrece mayor vulnerabilidad. Los dos primeros años de vida con los más claves en este sentido.

– La desnutrición pre y postnatal son factores de riesgo y predictores de bajo rendimiento escolar, por lo que es importante que las familias adoptivas cuyos niños procedan de zonas con malnutrición crónica lo tengan en cuenta ya que una vez incorporados a sus nuevas familias, estos niños también se incorporan a una sociedad con altas demandas en los aprendizajes escolares.

– Las mejoras en la nutrición después de los dos años, no siempre supone una recuperación del potencial perdido. Según un estudio realizado con niños coreanos adoptados por familias americanas, aquellos que habían sido adoptados antes de los dos años mostraban comparativamente mejores puntuaciones en pruebas cognitivas que los niños adoptados más tardíamente

– Las posibilidades de revertir estos condicionantes adversos dependen en gran medida de las interacciones mutuas de varios factores, entre los cuales son fundamentales un diagnóstico precoz, una rehabilitación apropiada y de calidad por medio de programas que estimulen las funciones cognitivas deficitarias y un soporte psicosocial y afectivo adecuado, tanto por parte de las mismas familias como de la comunidad educativa.

En algunos países, como Guatemala, Perú, Ecuador, Bolivia, etc. se están desarrollando iniciativas muy interesante donde se pueden apreciar los efectos de la desnutrición en el desarrollo físico, intelectual y psicológico de los menores. No se trata de niños adoptados, sino de comunidades rurales de dichos países, pero los resultados obtenidos son perfectamente representativos de lo que han vivido muchos de los menores procedentes de adopción internacional en cuyos países hay un alto índice de desnutrición.

Creo que es hora de que las familias y los centros educativos tomen conciencia de las consecuencias de la desnutrición en el rendimiento escolar para no ser injustamente punitivos con estos menores. Es bastante duro pensar que los hemos sacado de una situación de injusticia social, económica o política para introducirlos en otro sistema de injusticia, en este caso, injusticia escolar porque, a veces, tanto las familias como los centros escolares tienen unas expectativas académicas poco realistas, por mucho que se hagan en nombre del deseo de querer para ellos siempre lo mejor. Lo cierto es que no siempre ese rendimiento académico está dentro de sus posibilidades debido, entre otros factores, a la malnutrición que han sufrido durante el embarazo y/o los primeros años de sus vidas.

 

Libro recomendado: Neuropsicología del abandono y maltrato infantil

Especialmente el capítulo 14 dedicado al tema (Desnutrición y bajo rendimiento escolar).

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El viaje de adopción desde la mirada de un niño.

Captura de pantalla 2014-11-17 a la(s) 18.17.05Indudablemente  la mayoría de las familias adoptivas recordamos el viaje en el que por primera vez abrazamos a nuestros hijos como el más emotivo de nuestras vidas. No importa si se tiene miedo a volar, o incluso pánico. En esa ocasión eso es lo de menos. No conozco ningún caso que pese a ese miedo alguien hubiera decidido no volar y que lo hiciera otra persona en su lugar. Con tranquilizantes, técnicas de relajación o con lo que sea, se hace el viaje y se vive con una intensidad inmensa. Claro que los mayores lo sabemos todo: que a partir de esos momentos vamos a compartir nuestras vidas con ellos… que es para siempre…que la sangre o la genética no es la única forma de convertirse en familia…

Pero, ¿cómo lo viven los pequeños? ¿Es tan apasionante para ellos, teniendo en cuenta que no nos conocen; no saben dónde los llevamos, ni por cuanto tiempo; ni siquiera saben cuando volverán si es que vuelven; además, no entienden nuestras palabras; les resultan extraños nuestros olores y sabores; escuchan ruidos raros y ensordecedores;  les pedimos cosas incomprensibles y desconcertantes; y así un largo etcétera.

Por eso me gustaría compartir con vosotros algunas de la vivencias de Yosef durante ese viaje. Yosef es el segundo hijo de Ana y Pablo, los protagonistas de Detrás de tu mirada. Quizás al verlo desde la perspectiva del pequeño nos resulte más fácil entender algunas cosas… o quizás todas.

“Ayer vinieron unas personas muy raras. Me he asustado y he salido corriendo. Nunca había visto a nadie así. Tenían un color muy raro, como la leche, una nariz larga y un pelo muy diferente al nuestro. Tenían también un olor extraño. Además, yo no los entendía. Venían con una niña como yo, pero que no hablaba como yo. Ella sí los entendía.

Hoy han vuelto. Ese mismo hombre dice que me tengo que ir con ellos, pero yo no quiero. Yo quiero ir con mi abuela. Y me he puesto a llorar. Han intentado consolarme y me han sonreído pero yo no quería entrar en el coche…

Llegamos a una casa muy grande y me quisieron quitar la ropa, así que me enfadé, aunque al momento me dieron otra. Lo que no entendí era por qué me quitaban la mía y me ponían otra, pero estaba tan cansado que simplemente me dormí. Cuando me desperté por la mañana volvieron a hacer lo mismo. Me quitaron la ropa que me habían puesto la noche anterior y me pusieron otra diferente. No había quien los entendiese. Con la niña hacían lo mismo y ellos también.

Después entramos en una habitación que subía y bajaba y cuando la puerta se abrió estábamos en un lugar muy grande con muchas mesas y sillas. Nunca jamás había visto tanta comida junta. Aunque todo tenía un sabor extraño, como tenía hambre me lo comía. El problema fue que querían que cogiera la comida con un pincho… En aquella habitación grande había personas con el pelo amarillo y los ojos del color del cielo. A mí me asustaban. Nunca había visto a nadie así.

Yo estaba todo el tiempo enfadado porque quería ir con mi abuela, así que lloraba y lloraba. Con la única que no estaba enfadado era con la niña, que me hacía reír con los juguetes. Entonces el hombre y la mujer aprovechaban mi buen humor y repetían una y otra vez hermana y la miraban a ella, papá y lo miraban a él, mamá y la miraban a ella. Entonces decían Yosef y me miraban a mí, pero yo no entendía qué querían decir.

A los pocos días dejamos aquella casa y fuimos a otra todavía más grande donde había muchas personas con cajas que tenían ruedas y que arrastraban como si pesaran mucho. Nosotros también las teníamos. Por una de las paredes se podía ver lo que había afuera. Miré y vi lo que parecía un gran pájaro, que me pareció muy raro. Nunca había visto nada igual.

De pronto se escucharon unas palabras, aunque nadie hablaba. Todos estaban muy atentos mirando a ningún sitio. Las palabras sonaban muy fuertes. Yo no conocía a nadie que pudiera hablar así y me asusté. Entonces se dejó de oír la voz, se levantaron todos al mismo tiempo y se pusieron unos detrás de otros con unos papeles en las manos. Ahora el hombre y la mujer se pusieron muy serios. Él me cogió a mí de la mano y ella cogió a la niña. A mí no me gustó e intenté soltarme, pero me miró a los ojos y dijo No muy serio. Yo no sabía qué le pasaba porque antes me había dejado corretear un poco si no me alejaba mucho. El caso es que todos empezaron a andar. Yo no sabía adónde íbamos y miraba a un sitio y a otro asustado.

Cuando todas las personas pusieron las cosas en ese lugar que estaba encima de nuestras cabezas, se sentaron y empezaron a atarse a sí mismas. Yo no quería que me ataran pero el hombre lo hizo a la fuerza. Aquello no me gustó nada, así que me enfadé y empecé a dar patadas y a llorar, tanto que me quedé dormido. Cuando me desperté algunas personas seguían atadas y otras no. Yo quise, entonces, desatarme y en esta ocasión me dejaron, no sé por qué. Entonces empecé a correr de un lado para otro del pasillo, hasta que apareció una mujer empujando algo y sacando de allí comida. El hombre me dijo que me tenía que sentar y entonces no me importó hacerlo porque tenía mucho hambre. La mujer nos dio a todos una tabla con unas cajas que tenían comida dentro. Además, también había un pincho y dos cosas más que no sabía para qué servían. ¿Me obligarían otra vez a usar ese pincho para comer?Había mucha comida, así que guardé un poco para cuando tuviera más hambre. El pincho venía en una bolsa, lo saqué y puse allí un poco de comida. Al principio me la quisieron quitar pero yo me puse a gritar y entonces me la dejaron. No la quise soltar en todo el tiempo por si acaso me la querían quitar otra vez. Hasta me dormí con la bolsa en la mano.

Un fuerte dolor de oídos me despertó y empecé a llorar. Entonces me dieron algo que era redondo y duro con un palo dentro, pero como yo no sabía qué hacer con eso, me acercaron la mano a la boca. Yo al principio me resistí porque no sabía qué era, pero cuando mis labios lo tocaron sentí que estaba dulce, así que me gustó y empecé a chuparlo, hasta que me lo metí definitivamente en la boca. Entonces me pareció que me dolían menos los oídos, con lo cual lo chupaba con más fuerza. El sabor era desconocido para mí, pero el hecho de que me dolieran menos los oídos cuando lo chupaba era motivo suficiente para seguir chupando y chupando cada vez con más fuerza.

De pronto, cuando más entusiasmado estaba con aquello en la boca que me quitaba el dolor de oídos, sentí un golpe debajo de mí que me asustó y al mirar por la ventana vi que el gran pájaro ya no volaba…”

Compra ahora la novela y descubre cómo fue la llegada a casa, la primera noche solo en aquella habitación, la incorporación al colegio, la relación con sus compañeros,  con los profesores, etc. ¿Cómo vivió Yosef tantas experiencias nuevas en tan poco tiempo? ¿Fue todo  fácil o hubo complicaciones? ¿Cómo gestionaron Ana y Pablo estas experiencias, que eran tan nuevas para Yosef como para ellos?

 

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¿Siempre es TDAH?

Captura de pantalla 2014-11-09 a la(s) 16.25.26Hoy día el diagnóstico de niños y niñas con TDAH constituye un fenómeno muy generalizado en países desarrollados. Se trata de una verdadera “epidemia”, tal como lo demuestran las cifras cada vez más altas de venta de medicamentos administrados para su tratamiento.

Sin embargo, cada vez hay más profesionales que denuncian que el denominado Trastorno de Atención con Hiperactividad es un constructo, es decir, una hipótesis de trabajo de difícil definición, que no cuenta con bases científicamente fundadas y, en consecuencia, mucho menos se justifica como diagnóstico para la prescripción de sustancias psicotrópicas.

En cualquier caso sería conveniente tener presente el informe que emitió en 2010 el Comité de Derechos del Niño de la Organización de Naciones Unidas, en el que manifestó expresamente su preocupación por la hipermedicación a la que se estaba sometiendo a los niños españoles en edad escolar.

Y esto es así porque, en realidad, el TDAH se ha convertido en un cajón de sastre donde se mete a todos aquellos niños que tienen problemas para aprender y que, por lo tanto, se muestran inquietos y distraídos, sin tener en cuenta que detrás puede haber situaciones estresantes. Pocas veces se tiene en cuenta que detrás de la dificultad de algunos niños para concentrarse o para controlar su impulsividad puede haber situaciones tales como divorcio, emigración, violencia doméstica, período de adaptación tras una adopción, etc., e incluso, simplemente, la vorágine de la vida actual.

Muchas veces, al no poder gestionar adecuadamente la angustia que estas situaciones les provocan se muestran desatentos y desmotivados, o las descargan compulsivamente y es entonces su cuerpo el que habla por ellos.

En el caso de menores adoptados hay que tener en cuenta una serie de circunstancias antes de diagnosticar un trastorno como el TDAH.

Captura de pantalla 2014-11-09 a la(s) 16.12.41En primer lugar, hay que tomar en consideración que la institucionalización produce, dependiendo de la duración y la calidad del tiempo de permanencia en el orfanato,  dificultades en la autorregulación de la conducta, que se puede traducir en precipitación, impulsividad, dificultades para esperar turnos, conductas agresivas, falta de hábitos sociales, etc.

También hay que tener en cuenta que la adaptación tras la adopción es un proceso complejo, en el que, a veces, se puede sentir desorientado, inquieto, excitado, pudiéndose mostrar incluso provocativo.

Se puede tratar también de situaciones de duelo no resueltos en relación a su familia biológica, su lengua o su cultura de origen, problemas de vinculación con su nueva familia, miedo a un nuevo abandono, etc. que pueden manifestarse a través de conductas disruptivas, problemas de atención, conflictividad con las figuras de autoridad, etc.

Por estas y otras muchas razones, antes de patologizar al menor, conviene orientar a la familia y darle recursos para enfrentar estas situaciones que pueden estar desbordando al niño/a.

También sería importante hacer un abordaje de los problemas de conducta desde un punto de vista cognitivo y no a través de un programa basado en el principio de recompensas y castigos, ya que a estos niños no les falta motivación para controlar sus impulsos, sino la habilidad para hacerlo. El abordaje cognitivo parte de la base de que el niño no se porta bien porque no puede, con lo cual la solución se centra en capacitarlo para que lo consiga, en vez de castigarlo por no conseguirlo.

También nos deberíamos preguntar cómo influye en los problemas de aprendizaje el vértigo de la vida cotidiana que nosotros mismos como sociedad estamos propiciando, porque el niño no es el único actor en el proceso de aprender.

Captura de pantalla 2014-11-09 a la(s) 16.19.53Padres y madres desbordados por la dificultad de conciliar la vida familiar y laboral; niños y niñas a cargo de múltiples cuidadores con criterios educativos diferentes; profesores superados por alumnos que no respetan su autoridad; un medio ambiente en el que la palabra ha ido perdiendo valor frente a estímulos visuales de tiempos breves y rápidos a los que los niños se van habituando desde muy pequeños con los video-juegos, los ordenadores, la televisión, etc., donde los mensajes suelen durar unos segundos, mientras que en la escuela la actividad está centrada en la escritura y la lectura, que requieren tiempos lentos y pausados.

Todos estos hechos no son ajenos al aumento de niñas y niños inquietos, desatentos y desmotivados, por lo que antes de patologizarlos con un diagnóstico de TDAH habría que plantearse si algunas de estas circunstancias no están detrás de sus comportamientos.

Esto es lo que hicieron Ana y Pablo, dos de los protagonistas de la novela Detrás de tu mirada ante la posibilidad de que su hijo Yosef fuera diagnosticado de TDAH. ¿Cómo lo gestionaron ellos? Su opción es, sin duda, una posibilidad a tener en cuenta.

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HABLAR DE LA ADOPCIÓN, SÍ. PERO ¿DESDE DÓNDE?

Captura de pantalla 2014-11-05 a la(s) 15.55.28En un pasado no muy lejano la adopción estaba llena de secretos y mentiras y la mayoría de las familias ocultaban el hecho de que sus hijos hubieran sido adoptados. De hecho, muchos se enteraban de manera fortuita al pedir una partida de nacimiento o a la muerte del padre o de la madre. El impacto que producía el descubrimiento en estas circunstancias resultaba, a veces, realmente traumático.

Hoy día la adopción está socialmente aceptada como una manera más de formar una familia, y se habla de ella abiertamente. Lo importante es saber desde dónde se habla, porque podemos hacerlo desde lo racional o desde lo emocional; desde la empatía o desde el dolor; desde el reconocimiento o desde el juicio; y los resultados no son los mismos.

Podemos hablar de su madre biológica y de su país de nacimiento desde una posición que creemos que es la políticamente correcta, de respeto, de reconocimiento, etc., pero hacerlo solamente desde lo racional, desde la mente.

En el corazón podemos tener sentimientos de reproche o de resentimiento por haber sido, de alguna manera, maltratados; o por tener una política demográfica que discrimina a las niñas. Incluso podemos sentirnos mejores que ellos porque nosotros nunca los hubiéramos abandonado. Podemos, también, tener miedo a que algún día quieran buscar sus orígenes… conocer a su familia biológica…el país donde nacieron… Dicen que muchas familias adoptivas están compuesta por los que son y uno más: el fantasma de la familia biológica, especialmente de la madre, a quien en muchas familias adoptivas ni siquiera saben bien cómo nombrar.

Los niños perciben y captan más los sentimientos profundos que las palabras superficiales, por eso si hablamos sólo desde la razón, que nos dice lo que tenemos que decir, pero no lo que sentimos, ellos lo sabrán; percibirán nuestra dualidad y ellos también vivirán esa dualidad entre lo que dicen sentir y lo que sienten. Y cuando no hay unidad interior entre lo que decimos y lo que sentimos surgen los conflictos, y nuestros hijos vivirán esos conflictos como propios, porque ellos nos devuelven nuestra propia imagen, porque nuestros hijos son, en el fondo, nuestros espejos.

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En la consulta lo vemos con frecuencia y no hace falta que sean niños adoptados. En este caso no lo es. Eleonora acude por dificultad en el aprendizaje de la lecto-escritura. Al cabo de un tiempo la madre, que ve que evoluciona positivamente, pregunta si la niña repite muchas veces que no sabe o que no puede. En consulta nunca lo ha hecho. Se queja de que con ella lo repite continuamente y que no deja que le enseñe nada. Al confirmar que no lo hace con otros miembros de la familia, la pregunta es evidente: ¿Tú temes que no pueda? Respuesta de la madre: Tengo miedo de que se retrase…de que no llegue… de que no aprenda…

Tu miedo puede ser a que no aprenda… a que sea discriminada…a que algún día pregunte por su madre “verdadera”, a que quiera conocer la historia de por qué la abandonaron… Tus miedos serán los suyos porque ellos nos hacen de espejo… pero también, si queremos, son nuestros maestros porque nos muestran aquello que tenemos que trabajarnos nosotros mismos si queremos que nuestras propias carencias no se reflejen en ellos.

Es importante tomar conciencia de que nuestros hijos no son los únicos que traen una mochila, sino que cada uno de nosotros tiene también su propia mochila, y que dependiendo de lo consciente que seamos de ello, de lo que nos hayamos trabajado a nosotros mismos o no, hablaremos con ellos de una forma u de otra y no sólo de la adopción sino de cualquier otro tema relacionado con la forma de vivir la vida, porque la podemos vivir desde el miedo o desde la valentía, desde la tristeza o desde la alegría, desde el dolor o desde la superación de ese dolor.

Esto puede explicar por qué a veces algunos niños, a pesar de que sus familias han hablado desde el principio con ellos sobre su adopción, no terminan de asumirlo, mientras que otros sí lo hacen y lo viven como algo positivo. Puede estar ocurriendo lo mismo que sucede con los gérmenes, que no poseen la capacidad de crear las condiciones que necesitan para sobrevivir, sino que tienen que encontrar el entorno adecuado. El simple hecho de hablar con ellos sobre la adopción no es suficiente.

Si nosotros no hemos elaborado nuestros propios duelos, difícilmente podremos ayudarlos a ellos a elaborar los suyos. Si nosotros mismos hemos sufrido abandono anímico en nuestras propias familias de origen, su abandono resonará en nosotros y, a menos que nos trabajamos a nosotros mismos, será difícil que podamos ayudarles a ellos a superar sus propios abandonos.

Tenemos que tomar nuestra propia fuerza. Si no lo hacemos, ellos tampoco tendrán fuerzas para enfrentar la diferencia, el desarraigo, la soledad, la rabia, etc. y siempre dependerán de los demás, de su aceptación, de su valoración y de su reconocimiento para sentirse bien con ellos mismos.

Tenemos que hablar con nuestros hijos sobre su “ser adoptivo”, sí, pero lo importante es desde dónde lo hacemos. Si lo hacemos desde nuestro propio dolor, desde nuestras propias carencias, desde nuestra propia mochila, difícilmente los podremos ayudar, porque nuestras palabras no llegarán más allá de sus oídos.

Y si en nuestro fuero interno los vivimos como víctimas, por las penalidades que han pasado, ellos se vivirán a sí mismos como víctimas. Si somos capaces de verlos como seres con potencial, como semillas que llevan dentro la capacidad de crecer y de enfrentar y superar los problemas, encontraran dentro de ellos mismos la fuerza para hacerlo.

Detrás en las manos

Esto es algo que se puede ver con claridad en la novela Detrás de tu mirada cuando Ana toma conciencia de que ella también ha vivido una experiencia similar a su hija sin ser una persona adoptada. El no haber cumplido las expectativas de su padre al nacer niña en vez de niño había marcado gran parte de su vida y era algo que llevaba en su propia mochila, así que si no lo trabajaba, difícilmente podría ayudar a su hija a liberar el sentimiento de autoexclusión y baja autoestima que tenía, aunque estos sentimientos no fueran evidentes ni en ella ni en su hija al principio.

Otro ejemplo lo tenemos en el desarrollo del taller de constelaciones familiares que dirige la terapeuta Teodora Mun. El sentimiento de rechazo que vivió durante su infancia una de las participantes, ahora lo proyectaba sobre su propia hija, con lo cual, veía algo que en esos momentos no existía. Pero además, en caso de que hubiera sido cierto ese rechazo que ella creía que sufría su hija en el colegio por ser de otra raza o por ser adoptada, le habría reestimulado su propia experiencia, con lo cual si no conseguía superar su propio dolor no estaría en condiciones de poder ayudar a su hija en caso de que eso ocurriera.

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En fin, que tenemos que ser conscientes de que nuestras propias mochilas también cargan las de nuestros hijos, sean adoptados o no, por eso nuestro mejor legado no es darles estudios superiores, ni medios materiales, ni una posición social determinada, sino tener nosotros mismos una mochila lo más ligera posible para que podamos acompañarles en el camino y enseñarles a vivir sus vidas con plenitud.

 

 

 

 

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